Telediario. 7:30 a.m.
Ayer fue el entierro de los dos adolescentes que se suicidaron el sábado día 27 de Abril. Su historia fue enternecedora. Todavía están investigando las causas de los suicidios , pero se cree que la chica lo hizo por que el no estaba y él porque ella habia muerto.
Desde luego que estos dos jóvenes van a quedar en la memoria de muchos...
Sábado, 27 de Abril.
Estaba sentado en mi butaca del avión cuando oí que íbamos a aterrizar, en ese momento, la alegría se apoderó de mí, no me lo podía creer, todavía no asimilaba que la volvería a ver otra vez. La verdad, la había echado mucho de menos.
Al llegar a mi destino, bajé del avión y recogí mis maletas tan rápido como pude. Había llegado el momento que había estado esperando todo este tiempo.
Fui a casa de mi tía a dejar las maletas y me obligaron a ir a casa de todos mis conocidos para saludar.
Cuando acabé de comer, me eché una siesta, pues estaba agotado del viaje. Al despertar miré el reloj: ¡LAS 7! Corrí a vestirme, cogí su regalo y me encaminé hacia su casa.
Al llegar, encontré la puerta entreabierta, así que la abrí del todo y pasé. Sabía que solo estaba ella en la casa, pues su familia estaba con la mía, por lo que no me pensé dos veces lo de entrar sin llamar. Crucé la puerta y me dirigía hacia su habitación cuando vi algo en la cocina. Lo que me encontré allí fue horrible. Vi el cajón de los cubiertos abierto, y arrodillada en el suelo estaba ella, llena de sangre.
Fui corriendo a sujetarla, cuando me acerqué más vi que las cortadas eran muy profundas y que había perdido demasiada sangre, así que me limité a arrullarla. Miré hacia la mesa y vi su regalo sorpresa que le había traído. Me levanté y se lo dí, ella lo abrió con la fuerza que aún le quedaba y vio un marco con una foto de los dos. Se quedó observándola unos minutos y me miró. Bajé la cara para apoyarla contra su frente y oí un leve te quiero. Justo después, el marco cayó de sus frágiles manos y se rompió en mil pedazos, en ese momento comprendí que la había perdido para siempre. No lo pude soportar, todo era mi culpa, si no hubiese sido tan estúpido nada de esto habría pasado.
Cogí uno de los mil trozos del marco y también me empecé a cortar, pero al ver que no avanzaba cogí su cuchillo lleno de sangre. Me quedé mirándolo al lado de la foto, aquello era horrible, insoportable.
Me llevé el cuchillo al cuello, no estaba seguro de hacerlo, pero cuando llevé mi mirada hacia su cadáver y la vi supe que era lo que tenía que hacer, así que volví a colocarme el cuchillo en el cuello y de un solo corte empezó a salir mucha sangre, no podía respirar y me estaba mareando, me tumbé en el suelo junto a ella, la miré, y en ese instante supe que ahora seríamos más felices los dos. Un momento, ¿eso que tenía ella en su cara era una sonrisa? Sí, lo era, y la mas bonita de todas, me hizo recordar nuestro pequeños momentos y también sonreí, susurré un Yo también te quiero, cerré los ojos... y morí.

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